Fuga nace con la intención de sumar una voz al diálogo cultural.
Nos involucramos como pensadores y artistas con el presente que nos toca,
convencidos de que la cultura no debe ser algo que nos aguarde en los
estantes de nuestras casas, a modo de repositorio o decoración. Queremos
que la cultura sea, sobre todo, una búsqueda, una catapulta hacia el hacer
y hacia el encuentro genuino con los otros.
Fuga pretende contribuir a la revisión de las estructuras, con la intención
de cuestionar las vetustas y fortalecer las vigorosas. Determinar qué está
vivo es una tarea de diagnóstico y discernimiento constante, que requiere
de lucidez, de sutileza y de multiplicidad de voces y miradas.
Pensar y crear lleva tiempo. Las construcciones sólidas solo son posibles
poniendo ladrillo tras ladrillo. Solo así se crean estructuras firmes pero
vivas: perennes, capaces de sobrevivir a la vorágine que pretende dejarlo
todo caduco al final del día. Fuga elige los procesos dedicados que
necesariamente ocurren en tiempos orgánicos y humanos, no maquínicos.
Nuestras manos están hechas para percibir texturas al pasar una página, la
nariz para sentir el olor del papel y la tinta, los ojos para reconocer
colores. Por eso, Fuga apuesta por formar parte del mundo físico, no
encontrarse solamente tras clics y píxeles. Hacerse un lugar en las
estanterías y las mesas de sus lectores, permitirles un tiempo de atención
sin ventanas emergentes.
Queremos que Fuga también pueda conformar un espacio de experimentación y
búsqueda estética en el que el soporte visual sea otro protagonista.
Sabemos que la forma también transmite significado, que el río es la suma
del cauce y el caudal. Esperamos que Fuga crezca en un entorno gráfico con
identidad y coherencia capaz de trazar líneas de continuidad.
Por todo esto, y por lo que no sabemos, estamos alegres de que tanto
trabajo se materialice y sea hoy un lugar de refugio de voces diferentes,
de intercambios y de ideas. A vos que leés estas palabras: te damos la
bienvenida.